La vecina de al lado: crónica de la destrucción en masa

“¿No hemos visto que desde el castigo nos libamos de este mal?” Gorgias 479 D

Hace algunos días he querido ver un clásico de la comedia gringa Girl of Next Door del 2004 de la típica vecina sexy que es el objeto de deseo de los adolescentes mirones; pero me encontré un filme que es la antítesis de una comedia, una película de terror, de casi el mismo nombre: The Girl Next Door 2007.

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Esta cinta relata los hechos ocurridos a una joven, Silvia Likens, quien fue brutalmente asesinada por una señora de edad y todo un barrio de jóvenes de entre 10 y 16 años. Si bien la película es tremendamente fuerte, la historia real es horrenda y mucho más brutal.

 

Silvia Likens fue torturada, humillada y violada de todas las formas posibles por Gertrude Baniszewski en Indianápois, Indiana en 1965. Esta historia involucra dos niñas, que fueron dejadas por sus padres pobres a un ama de casa para ser cuidadas por el estado. Jenifer sufría de poliomielitis y estaba discapacitada para caminar; sin embargo, Silvia era muy hermosa y carismática, todos los que la conocían se quedaban con una excelente impresión. Por el otro lado Gertrude era una vieja amargada sin marido que cuidaba de sus múltiples hijos.

 

Los padres Likens mandaban 20 dólares semanales a la mujer para los gastos de ambas; un aciago día se rompió la estabilidad cuando el cheque se retrasó: ahí empezó el abuso.

 

Gertrude, amargada y solitaria, envidiaba terriblemente a la carismática niña y empezó a llamarla puta, perra, castigaba a la hermana menor con azotes en las nalgas con un fuete por los “graves errores” que cometía Silvia como tener amigos o comer sin autorización. Como pasaba mucho tiempo trabajando en una tienda y el demás juntando botellas de vidrio para comer algo, Gertrude le dijo que era una sucia, promiscua y la obligó a meterse una botella en la vagina, esto se repitió varias veces y en algunas hasta se rompió en sus entrañas el envase: la joven nunca recibió tratamiento médico.

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Silvia cometió la osadía de tomar el uniforme de gimnasia de Paula, obviamente una hija de Gertrude, porque ella no tenía uno y no podía tomar la clase; cuando fue descubierta, el novio de la hija, un tal Coy Hubbard de 16 años, que estudiaba judo la lanzó al sótano y ahí empezó a tomar forma el homicidio.

 

Encerrada en el sótano fue golpeada, quemada con cigarrillos, tratada peor que un animal salvaje; dormía en el suelo, pasaba días amarrada del techo con pesos en los pies, le daban sólo agua y galletas saladas como comida cada 7 días, la bañaron en una tina con agua tan caliente que se le despellejaba la piel y se desmayó varias veces, la golpearon los hijos de Gertrude y paulatinamente se unieron muchos chicos del barrio y participaron en las vejaciones, la golpearon, violaron y torturaron muchísimos chicos y varias chicas del barrio que participaron en la exagerada bacanal de sexo y violencia.

Para coronar la faena, Gertrude marcó con una aguja caliente la frase: “I’am a postitude and a I proud of it” que quiere decir en castellano: “Soy una prostituta y estoy orgullosa de serlo”, para que nadie jamás la quisiera, después de quemarle sus genitales y azotarla contra el suelo, recibió a la muerte de manera feliz, después de varios meses por un aneurisma cerebral y la deshidratación, y lo que se acumulara.

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Naturalmente el cadáver no se pudo esconder y fue encontrado, la hallaron porque uno de los torturadores llamó a primeros auxilios después de que la bañaron con agua fría y no despertó. En vez de reanimarla, los cuerpos de emergencia la dieron por muerta y declararon que no habían visto un cuerpo tan maltratado como el de Silvia.

Como era de esperarse hubo acción penal solamente entre los hijos de Gertrude, porque los demás niños dijeron que no sabían la razón por la que actuaron así y posiblemente era verdad, Gertrude representaba una enorme figura de autoridad que tomaba toda la responsabilidad. El principio de culpa se elidió desde el momento en que Gertrude se hizo responsable y empezó a operar el principio de falsa autoridad que ha movido regímenes en la historia tan importantes como el III Reich; era algo así como: “ustedes pidan que yo pago”.

La única libre actualmente es Paula Baniszewski quien cumplió una condena por homicidio culposo de 12 años. Gertrude murió en la cárcel y el novio judoca falleció pocos años después de entrar a prisión (seguramente lo sodomizaron salvajemente en la cárcel).

Lo único que resalta de esta historia es la multitud de personas que se reunieron para torturar a Silvia y no sintieron remordimiento por la premisa de que ella se encargaba de todo. Pero, así opera la mentalidad en masa, si hay un responsable, seguramente los demás dejarán fluir sus más oscuros deseos, porque saben que no habrá represalias de ningún tipo, si alguien carga con la culpa, la multitud nos vuelve bestias sin nombre.

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